jueves, 20 de enero de 2011

Dejemos las ojotas en la costa


SANYO DIGITAL CAMERA

Nuestros pies son los que nos mueven, los que nos paran, los que nos mantienen en el camino, los que nos guían, los que nos llevan, los que nos traen, los que nos advierten, los que nos conectan con la tierra y la Tierra.

Sin embargo, son pocas las veces en las que están desnudos, vírgenes, inalterados. Los cubrimos de cuero, plástico o tela, con varias capas que lo aíslan (sí, lo protege, pero también lo aísla), y con suelas que los alejan de la textura natural del suelo.

Los pies acusan nuestros pasos, nuestros tiempos y nuestras prioridades. No es lo mismo calzarlos con un entramado de cuerdas y materiales muy difíciles de desatar, que posarlos y cubrirlos tímidamente con elementos que se despojan sencillamente. También nos delatan nuestros miedos y nuestras seguridades.

(Muchos de los placeres se hacen con los pies descalzos)

(¿Notaron la urgencia vital de un niño de sacarse su calzado?… Necesitan no perder el gusto de la tierra en sus pies… Necesitan ser libres….)

Es tiempo de dejar los pies desnudos, de redescubrir el sabor original del suelo, de sacarnos aquello que nos aísla de la tierra y de la Tierra.

Entonces, ¡dejemos las ojotas en la costa! ¡Pisemos la arena y recorramos el agua! ¡Entremos descalzos al placer del descanso!

2 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...