martes, 17 de agosto de 2010

Se fue al cielo


DSC02507 [640x480] ¿Por qué cuando alguien se muere se dice “se fue al cielo”?

Porque sigue estando cerca, pero ahora se nos hace inalcanzable.

Porque lo tenemos siempre presente.

Porque es parte de nuestra vida, de nuestra rutina, de nuestra cotidianeidad.

Porque se merece estar en un pedestal, y el cielo es el más alto que conocemos.

Porque todos los días es diferente, aunque sea el mismo… como era ese alguien.

Porque es impredecible, y tiene tormentas y días bellamente soleados… como era ese alguien.

Porque es único, y aunque todos lo compartan, es especial para algunos, para uno.

Porque como no entendemos la muerte, la explicamos con algo superior.

Porque necesitamos seguir sintiendo su brisa, sus ráfagas, sus tornados, y sus brisas de nuevo.

Porque tiene la pureza de las nubes, la belleza de un atardecer, la inmensidad del azul, lo original de los naranjas, la luz del sol.

Porque necesitamos enojarnos con alguien, y muchas veces ese Alguien está allá arriba.

Porque necesitamos depositar nuestras esperanzas en alguien, y muchas veces ese Alguien está allá arriba.

Porque, a pesar del dolor extremo, necesitamos tener el cuerpo erguido, la cabeza levantada y la vista apuntando al horizonte.

Porque no vemos otra forma de explicar el ocaso de una vida, más aún si tenemos vivo el recuerdo de su amanecer.

Porque el día se convirtió en noche… aunque bien estrellada, iluminada.

Porque ahora tenemos un “ángel” que nos cuida.

Porque se adelantó a un lugar donde luego nos encontraremos…. y ese lugar debe ser inmenso.

 

Porque…

…porque cada vez que miremos al cielo, honraremos los instantes que compartimos juntos, aquí en la Tierra.

 

(A la viva memoria de mi querido viejo, todo un ejemplo aquí en la Tierra, y seguro también en el Cielo.)

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