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lunes, 26 de julio de 2010

La nitidez que salvó vidas


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Éramos su razón de ser, su centro, lo único nítido que ella tenía…

Alrededor, todo era confusión, desconcierto, falta de claridad…

Ella luchaba contra todo aquello solamente por nosotros… para que cada uno de nosotros no pasara a ser un ingrediente borroso más del paisaje, de todos los que ya había…

Nos preservaba, nos cuidaba, nos vigilaba, nos enseñaba, nos preparaba para lo que vendría (que era tan incierto como aquel presente)…

Tuvimos tantos techos como rincones había… en cada esquina, en cada plaza, en cada vereda, en cada banco, en cada…

 

Yo y mis hermanos éramos muy chiquitos, pero hay una imagen que me quedó muy grabada: fue en una tarde de invierno cuando descubrí (y tuve la certeza que fui confirmando con los años) que a pesar de todas las adversidades, teníamos una seguridad, un alivio, una puerta de esperanza, un llave hacia el futuro… ¿Qué era aquello tan salvador? Lo que pude divisar estando acurrucados los tres: la mirada serena, paciente y alegre de mi mamá, de nuestra mamá… y puedo afirmar con orgullo que nunca, pero nunca, la perdió, ¡aunque vaya si hubiera tenido motivos!…

 

Ella un día nos dejó, hace ya mucho tiempo. Descansa para siempre con la tranquilidad de la tarea cumplida. Todos los hermanos somos de pelaje negro como era ella…pero no sólo heredamos su color, sino esencialmente su capacidad de subsistencia y de perseverancia sabiendo que el sacrificio vale la pena… Yo soy la muestra viviente de ello. Y cada vez que lo olvido, aquella imagen se vuelve a mi memoria. Y lo vuelvo a recordar. Y puedo seguir.

viernes, 16 de julio de 2010

Un tajo de luz


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En medio de las oscuridades, de las adversidades, de los desconsuelos, de los sinsentidos, de las amarguras… y cuando creemos que se termina el día sin que nada haya roto con esa desconcertante monotonía, allí –justo en ese instante- es cuando se abre una hendija de esperanza en el horizonte (donde todo termina; donde todo empieza).

¿Qué nos pide a cambio? Sólo estar allí. No dejarla pasar inadvertida. Y admirar su silenciosa presencia, tan imponente como serena…

En fin, quedarse quieto –y así saberse humilde- ante semejante esfuerzo de ¿la naturaleza? / ¿el destino? / ¿dios? / ¿Dios'? que termina en un tajo de luz.

domingo, 11 de julio de 2010

Incertidumbre (parte II y final): Una luz…


¿Pasó mucho tiempo?… ¿Un día? ¿Una hora? ¿Un minuto? ¿Un segundo?… ¿Hace cuánto que tomé la decisión de esperar…?

Amanece… y la postal sigue siendo la misma…

Tengo seguridades que son las causantes de mi incertidumbre: El sol no apareció; no es de noche; sigue allí –inmutable, como en una foto- aquella cortina gris impenetrable; el camino sigue viéndose sólo por unos metros…

Pero… asoma lo que parece ser una esperanza: una pequeña luz se abre paso por entre la espesura.

Y de nuevo aquellas mismas preguntas: ¿Qué hago?: ¿Camino? ¿Me sigo quedando inmóvil? ¿Regreso?… ¿Sigo esperando? Y si lo hago… ¿qué espero?

Y un interrogante más: ¿Llegó eso que esperaba?. Aquí sí hay respuesta y es: No.

 

En este amanecer sin sol, mi decisión había sido esperar… esperar hasta que otra imagen renovara mis esperanzas de hallar algo que me ilumine… y esa imagen llegó.

(¡Qué diferentes son los cuentos a la vida real!)

Esa luz no es la que esperaba, no es la que quería, no es la que había soñado… pero al fin y al cabo es una luz. Y esa es una certeza que no puedo ignorar.

Ahora el curso de lo que ocurra ya no depende de la espera… ahora todo está atado a ese punto luminoso y a lo que me arriesgue…

Y decido ir al encuentro de esa pequeña esperanza…

¿Tengo más alternativas? Sí. Y opto. Y me pongo en marcha… (y lo que pase será parte de otra historia…)

sábado, 10 de julio de 2010

Incertidumbre (parte I): La espera


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Amanece…
Dijeron “esperá a que salga el sol”… pero él no quiso aparecer –o no lo dejaron.
Las promesas de una luz (¿de esperanza?) no asomaron después de la muerte –que por suerte ocurre a diario- de la noche.
Hace unas horas hubo un ocaso… pero persiste, insiste en quedarse, mutando su oscuridad por una cortina gris impenetrable.
El camino se ve sólo por unos metros, ¿y después?.
¿Qué hago?: ¿Camino? ¿Me sigo quedando inmóvil? ¿Regreso?
¿Sigo esperando? Y si lo hago… ¿qué espero?
¿Y si no llega eso que espero?
Esperar… esa es mi decisión (¿tengo alternativas?).
Esperar… hasta que otra imagen renueve mis esperanzas de hallar algo que me ilumine…
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